miércoles, 11 de octubre de 2017

Morir de nuevo

(((You have to die a few times before you can really live)))

"No complicar lo simple"

Nunca me vi en un espejo junto a alguien.
Mentira.
[Desgraciadamente] me vi con vos.
Ahí recién, me vi en un espejo.

Se transformó
en una condena
todo esto
de recordar
de redesear
de redireccionar todo hacia ALLÁ,
donde estás vos.
No está bueno esto.
No.
Estamos en diferentes realidades.
No está bueno que me pase, no.

Se me desgarra insanamente, un poco mucho, la autoestima
NovumsubsoleNIHILNIHILNIHIL, podría cantarme esta canción.

Se me pudre la tolerancia
Suspendo mi cuerpo y su acción impulsiva porque sino...
aguanta nena aguanta
que no te falta nada
¡dejate de pavadas!
ese surco de su cara
es por que ha reído
quisiera reaccionar
te veo medio ido
cuando vos te fuiste
yo ya me había ido
cuando nací
aún no habías nacido
recuerdo el día que dijiste que tooodavía no naciste 
hiciste bien
luego reíste
vuelvo y ya no estás
por no llorar: por eso río


me obligo
intento
reírme, estar contenta por todo lo que pasó
reírme, hacer sufrir la felicidad
hasta la más extraña esquizofrenia
desviar desviar desviar de mí a
los preYjuicios ilusos, ilusionativos, invocativos, proyectativos

"Te estas proyectando", el yo en-lo-que-ser siempre se proyecta, el yo se proyecta, en tanto que se comunica, que se expande en el BENDITO LENGUAJE
Ajam, ajam, ajam, sí...¿y cómo no?
Que me venga a pedir, una muerte? un favor? un dinero?
Pensá bien la pregunta: ¿qué cosa sería lo peor?
Tengo cuidado con lo que escribo porque
esto que hago es
embrujar el destino
porque esto que hago
es coartar
la poca suerte
que mendigo

yo pienso que si escribo
estoy cancelando todo el deseo
yo siento que
si escribo
algo pasa
que no se
puede repotenciar
me anulo
en lo que callo con la voz
y me armo un poquito
desde estos cascotes verbales
me acuerdo de Tito
(dejó todo guardadito
en sus cuadernos
para mí
por una Ella
por su amada
la tana)
ya entendí
me estas llevando por la vereda rota
y ya entendí
me estabas hablando vos, en realidad,
y ya entendí
que seguimos en el viaje

ya entendí
me estas dando todo lo que te pedí
para eso te fuiste
para eso te silenciaste
para eso me dejaste sola
ya entendí
y los pájaros
y la mona
y mi casa


y este es el desarraigo que me grita mi viejo
-tenía razón la Doncella Repotenciadora
Tiene, la tiene, aún-
se invierte la raíz.

Se me disminuye la percepción,
pero no me da la cabeza,
hasta acá llegué,
aún que no legué todavía
al destino que me marca el km2X.


Perdón, yo pensé
Pensé. Simplemente pensé.
Perdón, yo quise
Deseé. Simplemente deseé.
Perdón, yo siento
No dejo de sentir. Simplemente
Siento.


Simple. Ahora sé lo que es morir.

martes, 25 de abril de 2017

James YoHice

Suspende su depende
Quizás relojea ardiente
La llama en la dinamitada mirada
No tecleo yo el TACE TACE,
Mejor me lo escupe su silencio

Densa esa aglutinación deseosa
Arcillosa mi piel, todo el cuerpo
Desgranándome se mira de lejos
No hay xecreto, separa un dativo
Del rojosangrepielfuego
Trilladas todo
Me espanta tu ceguera admiradora
Cholula. Sos como yo en eso:
Pelotuda. Desinstalada de la
realidad sana, no creciste se ve
Tendremos, pues, una alguna
‘alguna vez’?
Yo mandé preceptos al cielo.
Construí un tesoro de momento.
Pedí. Imploré, esforcé mis venas a
dar sangre al presente desnutrido.
Sin diálisis.
No sé qué pasó
Sólo me gusta una parte del
cubimultidado… mutilado me
dejaste el corazón cada belleza
sintáctica que tu boca emanaba
Era la droga del día
La cerveza númen que segundo a
segundo se me subía
Acumulóse
Cristalizóse
Todas esas horas negadas al
sueño para seguir tu ritmo
tiernamente
Ingenuoboludamente
Dejaba todo
La resaca ahora me está matando
Ese resabio
Es como se extraña
.
Teniendo de menos el efecto
drogal
Lo narcótico dominante bello que
te obnubila
Yo no te deslumbré así
ya lo zé
mekivoké
Le pedí a yasabesquien algo
La luz y el MorA mios mios de la
piel íntima de mi pecho son para
vos. Recibilos y volvé a mirarme,

espejosa, hermosa volvé por favor

lunes, 27 de febrero de 2017

Pensamiento de Galería, mientras Tibi observa sabiendo.

De nuevo me transpira la frente (algo influenciada por la antigüedad de las letras leídas), porque me doy cuenta de como le afecta a mi Entendimiento el mal hacer de mi supuesta "cortesía".
Qué mala memoria tengo, o de qué forma tan absurda y enroscada es que puede funcionar en mí el Rencor o algún primo hermano del mismo. Ya que, como manifiestan letras folclóricas el no-olvido tiene que ver con el recuerdo y el odio. En primer lugar... ¿por qué motivo sigo recordando? y en segundo, ya que no puedo odiar. ¿Qué clase de Rencor sería este mismo?
Supongo que volví a equivocarme al dar saludo a aquellos que no han de perdonarme cualcosa he hecho en ese pasado no tan remoto y no tan cercano. Supongo que ha de verse como falsa cortesía improvisar un saludo sonriente ante la odiosa y cruel figura que han de tener de mí aquellos...
Y peor, cuando con el pasar de los días, por fortuna, se me olvidan tales actos y sucesos vividos que siempre... siempre... religiosamente siempre... religadamente siempre, "aparece" como por arte de infortunio "algo" externa o internamente relacionado con...
Me lleva todo obligadamente a seguir ligada a una especie de historia de nunca acabar. Resulta inexorablemente contradictorio esto, porque ya todo está sumamente separado, sepultado y acabado. Lo que me hace reconocer lo mal entendida que habrá sido mi voluntad al cortar todo aquello que se veía como vínculo a Aquella... por lo que he quedado, para ellos, vestida de una perfecta ropa de crueldad, traición, egoísmo y narcisismo... con los ilustres colores del capricho, la obsesión y el llamado mal querer.
Tengo cosas que, todavía, solo guardo para mí . Y estas que me obligan a dudar, escribir... suponer. Pensar, plantearme o traducir todo esto de algún modo. Pero supongo que todos estos residuos de aquel mal tiempo, de aquellos malos días, aún vienen a mí para ser vistos como obstáculos para fortalecer, y no como señales positivas de la caprichosa providencia que yo solía interpretar de aquella primera persona que, siendo la primera, fuera única en el mundo e insuperable. Y respecto a estos dos atributos, siempre mal designados por oficio arbitrario del amor que sentí, todavía me cuesta poder librarme de tales juicios sobre ella. Y me da miedo, porque no me parece sano hacerlo aunque dejé de amar, aunque dejé de sufrir y dejé de tener, con tremenda ceguera inocente pero insistente, semejante cariño a esa persona: aún tener ciertos pensamientos fugaces respecto de tal amor.

No me quita el sueño todo esto, aunque en los mismos sueños se aparece con la misma esencia  y con los mismos aspectos que CREO yo aún seguir teniendo de su persona. No siento equivocarme, pero tampoco siento enorme responsabilidad en tener la verdad objetiva de lo que hoy sea. Si por un lado el hecho de ignorar tales pensares me gobierna, por otro no puedo evitar detenerme y transpirar la frente mientras me planteo estas cosas que me sacan cierta calma. Mi tesoro, mi calma solitaria y curandera de males.
Sin embargo aún por mis ojos no ha pasado perdición tal por alguien, ni por mis labios cierto sabor o sentimiento de sorpresa inexplicable que provenga de cierto ser. Y por momentos:
1) Esto me preocupa.  Porque no puedo identificarme o reconocerme como alguien ahora: ¿Qué tipo de resultado soy de todo aquello? ¿Qué tipo de piel me cubre? ¿Qué sueños o emociones tengo dentro? Pues en nada encuentro algo, en nada me encuentro.

2) Esto me entristece. Porque demasiado ya me han hecho saber que yo nunca fui algo importante ni digno de ser "incomparable" a muchos otros. Demasiado ya me han hecho saber de la nulidad de mi presencia; de la insignificancia de mi pasar por su vida. Y así me quedo siempre más solitaria y mas miserable por todo lo que solamente yo "viví", "creí" y "sentí" categorizándolo de 'excelso amor'.
y
3) Esto me perturba. Puesto que simplemente no me lo perdono a mi misma. Cómo es que aún han de afectarme ciertos detalles asquerosos. Aunque bien me tranquilizo y me tolero, así tan inacabada como el tiempo que llevo me muestra ser. 







Pero dentro mío nada se enciende, a excepción de un desesperante sentir, que con una nube sofocante construye un simple y llano vacío, la pulcra blancura de la nada... y cuando es de noche, esta oscuridad infinita expande el vacío. 
Además ya no veo la Luna con la misma magia. Ya casi ni la veo.
Antes, al menos, al verla se provocaban en mí esperanzas, típicas de un encantamiento desconocido, aquel que sentía en el pasado, pero ahora nada puede hacerme ver una mísera chispa.

Quizás ese transpirar de la mente pueda ser una forma más sutil de llanto.
Sutil digo, y es mucho decir porque ni de llorar soy capaz, últimamente.





lunes, 20 de febrero de 2017

Ancestral

Ya no sé muy bien a qué lugar intentar pertenecer. No sé, tampoco, a qué voces de quiénes personas responder.
Escucho en el hondo salón de mi mente, soportar a las paredes, mientras retumba el martillo latente. Golpea los muros, rompe las redes que me cubren, resuenan los muros, vibra todo al caer.
Los ecos, en soplos de sonido, las voces en luces pobres que no superan la oscuridad.
El encierro que funciona de isla. El mar que funciona de cerco. El miedo a la profundidad que funciona de longitud. Y ésta distancia que en realidad es el destino inexorable a aceptar.

Cuando se escucha solamente el cantar de aquél pájaro, hay que preocuparse.
No encontramos cura a su venir. No encontramos solución que lo haga callar.
Ignoro qué brebaje encantado tomar. Intento olvidar todo el tiempo eso que solo conocen mis sueños, para no me encadenar a una muerte segura del presente. Para no sufrir en el encadenamiento falso del capricho infantil del querer... cualquiera fuese su figura misteriosa y azarosa.
Estudio el ejercicio de ignorar, como si fuera la práctica de la vacuidad sensata, toda afección que rodee el ente mío.
Y teniendo por buenas baldosas en las que caminar a las filosofías más alejadas,  caminar y pulir la levedad de ser un ancla con alas.

Ojalá pudiera haber nacido en otra tierra; aunque leer devangarí me pareciera extremo. Ha tocado me un incierto poder telúrico, el cuál no sé de qué raíz nuclear proviene. Me llama sin que lo oiga, me alimenta sin que lo sienta.
Como si esto de escribir tuviese algún poder maligno, guárdome los mejores secretos oníricos, los deseos vergonzosos, las serpientes mal juzgadas, bien adentro de las venas pensarosas. Sulfuran todo el tiempo hasta desvariar por exceso de cordura. Si mal veo que veo bien multitudes dormidas con ojos parpadeantes.
Más, lo que importa es el arte de los felinos de acurrucarse en mi pecho, mientras fluyen las letras manchadas en las ventanas, sus ojos. No me sale el verso, no me sale el ritmo, menos insisto en superar sueños.

Sueños... esos dispositivos mentales que sólo ladran símbolos que asfixian. Mensaje sin lenguaje aparente. Lenguaje que devora como un momento. Como el momento en que paso por al lado tuyo y sé que no existo.
Qué será que de vos sale, que de vos me llama...
la dorada indiferencia,
la perfecta imposibilidad,
la superlativa lejanía
el inhumano porvenir


domingo, 11 de diciembre de 2016

Apropiación órfica.

¿Y si fuera Orfeo el que de tanto cantar y buscarla, muere? Entre tanto ruido, tantas voces, tantos dioses sordos, gentes que se creen dioses, poderosos que no escuchan en el barullo. Y Eurídice, fue mil veces salvada, confundida, fue mil veces perdida por la verdadera mirada, mirada ansiosa del egoísta Orfeo… ¿Será realmente Mi Eurídice? ¿Será realmente Eurídice? En esta historia hay mucho canto,  canto de las serpientes. Susurro de las serpientes… “He regresado de nuevo, el tiempo atrás, del estado anterior, puede entonces, ser el mundo de la Muerte”. Porque aún los amantes no viven juntos y eternos en la primigenia brillantez de los tiempos beatos del inicio del amor. Si Orfeo calla, muere, deja de cantar, deja de intentar rescatarla… porque ya aprendió que no debe volver (a ver) hacia atrás. Ella siempre estuvo allí (¿en el pasado?)

Todo lo que ocurrió pesa.

Todo lo que sucedió, siempre hoy, es malo.
La mordedura traicionera de mil víboras en los pies de su alma. Le dolió.
Siempre la traición disfrazada de una noble serpiente. ¿Cuál fue esa traición?
Ella siempre estuvo allí.
[Tan bien aplicada la ambigüedad]
Orfeo debe confiar. Pero, ¿Ya está muerto? Quizás siga vivo, pero aun así "vivo"… siempre se puede morir un poco más. ¡Eurídice, tu silencio! Es el eterno opositor al canto. 
Sos tan pasiva, mujer, este canto ya no encanta. Pero tu silencio puede ayudar. 

El misterio, el micromundo. Mundo que dibujaste con tu puño, y muchos colores de un poeta. Mundo ya muerto. ¿Qué vas a hacer para salvar a tu amado, de tu propia muerte? Murió por salvarte, tú ya muerta, la vida se cansó de darles tantas oportunidades. Eurídice, la musa del canto eterno, brilla tu silencio en el más oscuro de los elementos. El canto que cuelga del cuello del amante. Una cadena ardiente.
¿Traerás paz con tu silencio? ¿Se ha acabado todo? ¿Calmaras el lamento con un beso? De esos que curan y despiertan de los sueños horriblemente perfectos… sueños que son hijos de la muerte viva en la carne de los olvidados. Eurídice, ¿cuándo vas a dar las palabras más profundas? Esas que escondes por odio, enterradas bajo piedras de mudez. El cantor también se inspira de tu no silencio. Eurídice, por favor, tu palabra es el aliento de un futuro (aunque sea nula, sea pobre), una mínima palabra es la bebida de mi voz. Eurídice tú también debes sacarme y sacarnos del laberinto del tiempo. Estoy perdido en el silencio, haz respirar la voz.


viernes, 2 de diciembre de 2016

lunes, 28 de noviembre de 2016

Otra víctima más de περιφρόνηση

No le sonríen más las piedras. Tremendas letras, tremendas palabras. Resuenan. Empañan el momento de dolores viejos. "Está bien", sigue asumiendo la vergüenza que perdió hace mucho.
El color de los ojos, se le aclara con el sol. Filosofa mucho, de eso se quiere recibir. Un mechón de su cabello sobre su frente, es lo más perfecto que puede haber en la contemplación fortuita de la conversación. Sin embargo está sufriendo por un borracho -Dioniso siempre ataca a los enamorados cobardes y a los nenes de mamá-. Por mi parte, hace mucho que no me quedaba en casa a solas con alguien. Y así descubrió mi verdad. Suerte que fue después de varias tormentas, y lentamente, disimuladamente* logra que yo me reconcilie con los días. Tiene un nombre sideral. Mi alma no cae en cualquier ilusión, pero sí que sueña perfecto. Le digo que ejercite la escritura. No sabe de esto que escribo. Le digo que se descargue todo lo que pueda. No sabe que mientras pienso, escribo. No sabe de este misterio. No lo va a saber, tampoco.
Jamás mi aire vacío de alrededor se adelantó a sentir una nueva química... y eso tan difícil de volver a compartir una "complicidad" con alguien. Y fue en esa soledad extraña pero cotidiana... Además, ahora me quedó la capacidad de identificar cuándo los hados quieren que pase algo y cuándo no. Después de varios años si no se aprende a las piñas verbales en plazas o en miles de silencios filosos, no se aprende más... Bueno, en su caso, todavía le falta. Pero no. Tiene un aura singular. Sabe de mí, y a cambio me dio su historia. La comparte todos los días. Este tren, no sé a dónde, nos llevará. No sé a donde. Intuyo hasta donde, pero necesita tiempo. Después de todo esa abstracción, ese invento perfecto, es la esencia de la vida.
Me busca; sabe que tengo la respuesta correcta aunque no le guste escucharla/leerla, y eso es lo que más me gusta: Se enfrenta al remolino y no me suelta la mano.
Son voces varias que escucho mientras me dejo llevar en el pasar de los días. Y cuenta mis lágrimas y las guarda, y las cura. Y yo cuento las suyas, las guardo, las curo, las transformo en cristal para que coleccione tesoros. Es una luz, es un ouranós perfecto. Perfecto porque por suerte advierto sus defectos, y ya los adopté, y ya los quiero. Me da tanta paz. Hace mucho no la recibía de alguien. Creo que con otra forma, me la ha devuelto, pero tiene otro don luminoso en su interior, otro toque, una electricidad más sincera. A demás, lo que le sobra no son silencios, lo que le sobra es su risa, su carcajada natural. Espero que sea feliz así. Me gusta que ría. Entiende de la simpleza. La sensibilidad de la presencia que invoca el silencio la deja sólo para cuando me respeta al escuchar el rito perfecto.
Pero, nada es fácil. Ya habrá sospechado. Sin embargo, no me importa, no me asusta. Para nada. Tampoco voy con remos, nadando sobre una estrategia minuciosa, no. Me sorprende con cada paso insignificante, da uno que deja huella. Es que, en realidad, es gigante. No tengo un plan especial, se arma sola la trama. Y ya dije que aprendí a leer qué se le canta a los hados hacer conmigo. Me resigno bien, si es en su Compañía, metamorfósica, metamorfísica, metamor, metafísica...





Va a poder sobrellevar bien la ausencia que le toca padecer. Aunque no se de cuenta. Yo voy a despertar su mirada. No importa que un pseudolusApollus le haya preparado un hechizo de desayuno -con falacias (ad hominem)-, no importa. No importa. Padece, y esta bien que padezca, así se construye en sabiduría. Descubrirá.
Ésa es su metafísica.

_________________________
* Disimular: "¿Se puede ir más lejos? La ambigüedad expresa al ser en tanto que disimulado, dice que el ser es en tanto que disimulado. Para que el ser realce su obra debe estar disimulado: trabaja disimulándose, está siempre reservado y preservado por la disimulación, pero también sustraído a ella; la disimulación tiende entonces a convertirse en la pureza de la negación. Pero al mismo tiempo, cuando todo está disimulado, la ambigüedad dice (y este decir es la ambigüedad misma): todo ser es gracias a la disimulación, el ser es esencialmente ser en el seno de la disimulación."

lunes, 7 de noviembre de 2016

Ojos sables

Aún quedan puertas abiertas. Se abandonaron las llaves (ssí, ellas entre sí). Una la dejó a la otra.  Las cerraduras vomitan por todo el piso. Paredes...de un azul sideral. Seres en negro.
Era justamente, ese, el recuerdo (Llamaba a un marinero, La alada, captando al parapleontas).


Escuchando el motor; cerré los ojos e imaginé una gran tormenta sobre su casaLa vibración del motor fue un mantra continuo para entrar en el trance del sueño rápido -de siestas de colectivo- qué manera la ansiedad de matarme al llegar a su casa. Qué adrenalina.Habré delirado... porque estaba muy fuera de mí. Ciertamente vi en ese lapsus una gran tormenta gris y azul. Las nubes se enroscaban, los rayos ladraban. Sobre la tormenta las imágenes de los suyos, hermanos y padres, se levantaban como dioses. Enormes, soberanos, con la mirada templada meditando. Cada uno de un color. Pero era de ella el blanco. La tormenta era el límite de la realidad. Cada dios suspendido dejaba caer su cordón umbilical característico a la casa. Un hilo de oro la ataba allí. Finamente extendido por el cielo. Parecía de fuego. Los dragones se disponen a luchar en las tormentas, nunca gana ni el azul ni el rojo. Nunca le gana uno al otro. La pérdida mutua los empata. Yo vi a esos dioses tan esbeltos, conectados a ese extremo del mundo, esa casa tan extraña. Desperté.


No hay luz aquí. Es oscuro el discurso. Sumergido en fosas marinas, lejos de un cielo ideal.
No aflije
No ejecuta
No párpadoseduce
No embrujaencartela

Los ojos sables que no veo. Clavan la mirada petrificadora.

Pero... no comprendo el ensimismamiento. Extraños únicos olores. Extraño ahogarme en algunas felicidades, miserabilidades, anzuelos.
[Se pregunta mil veces el mismo asunto, y lo peor es que no sabe hacia donde quiere ir de preguntar.
No hay mandíbulas que a veces soporten el peso del silencio.
Qué pasara por esa cabeza]

Hasta que reacciono:
Es cómo un movimiento involuntario como cuando se sueña que te caes por el vacío, con electricidad te tira el músculo ocular desde la lumbar... en eso te tira hacia la tierra. Problema tuyo donde caiga la oscuridad del cometa. Los astros te andan negando.

viernes, 14 de octubre de 2016

O

Y en eso que veo blanco todo el suelo, fosforeciendo en un gris rotundo. No puede ser que seas vos de nuevo. Era...
La Luna iluminaba todo el patio, tremenda y solar, ahora invade mi ventana marchita. Los hongos están de fiesta, la humedad levanta la pintura, todo parece un perfecto proceso natural. Y sí. Los felinos hacen trizas la comida, parece que nunca comen. Son los perfectos periodistas para estas crónicas reveladas de lo íntimo. La Luna invasiva, como siempre invasiva, dueña de todo. Colonizante de luz, hechiza, marca pasos, remarca sombras. Teje, interrumpe, persiste, habla de neoplatónicos, neoliberales, neonóbeles, neones. El celular descarga asquerosidades, es drogadicto, yo callo. Corroboro que callar es el secreto. No hablo. No se me escucha.
Luna colonizadora. 
Atrás de la realidad, en el fondo de la habitación, atrás del Parecer, del Ser, del heraclítico Fuego interno, invisible, aliento ninguneado... ahí atrás, mejor dicho, acá atrás, se empuña en las hojas ramificaciones de mina lapizcosa.
Trazo a trazo, culebra de cursiva, víboras son las palabras, van castigando, te. Van fustigando, te.
Van determinando, te.
Y así fue que: "... escribiendo..."
¿Cayó por inocencia o habrá caído por la fuerza de la parálisis temporal? Basta basta, no se puede teorizar todo en la vida. Tonta ilusión. Tonta enfermedad: Insomnio de hotel siete estrellas.
Sondea la Luna, mi ventana, aparece su voz escrita...
Habla...
Espía la Luna,(No está llena) pero parece que sabe. Sabe. Lo confieso, siempre pienso que algo ha de suceder bajo la totalidad de sus rayos, pero aún no están todos fulminantes.... faltan. Los días los completarán. Mientras tanto, roba mi respiro.


miércoles, 28 de septiembre de 2016

AETERNUM

La luz más negra, más oscura, más plagada de bocas de lobo. Es de mí el pétalo mejor arrancado porque bien supo florecer por segundos,  pero con una intensidad de fuego. De meteorito puntual.
Volvió para arrebatarme los ojos. No hay espejo que soporte. Todos se rompen. Yo no quiero destripar cuellos ahora. Yo no busco salvar a nadie. Salvar es realmente una mentira. Nadie se salva. Y ¿para qué?
Dentro mío las tripas, los huesos, las venas tienen un tambor de fuego que incrementa la pulsación en increscendo militar.
Puedo fijarme y besar mil pestañas,  engañarme con hermosos poemas y lindas palabras... maquilladas por no decir payasas... pero no hay caso.
Nunca será el mismo sabor.
La espera de la palabra EXACTA . Esa que carga una semiosis interior de manos ásperas... violenta manipulación infantil

violento amor asqueroso y de barro asqueroso de barrio

Y el peligro de una madrugada con ojos en lágrimas horribles. Parada con frío ocultándome de los tragaboludas como yo.
Mucha madrugada. Mucho frío.  Mucha cobardía... chorreaba tu cobardía gota aceitosa por gota aceitosa desptues del beso... por mi garganta , ahi en el surco de todas tus marcas preferidas. Y mientras tanto, yo sola, esperando un 7 o un 11 para nunca más volver, las sentía tal cual... como si hubieras despegado tu cuerpo en ese instante de los pliegues de mi piel. Tu mesura... tu mesura de mierda. Tu mesura imposible. Y nunca mas volví.
Ni voy a volver.
Pero estoy revolviendo. Hay mucha mezcla de alcohol, y está cerca el fuego.
No me acerco. Odio, aborrezco, reniego, escupo. Lo peor. Todo lo peor, si. Lo peor.
No importa.
Solo.... si hubiera algo que hacer habría,  solo.... una exquisita cosa.... y no es esto ficción. Para que entiendas
Para que entiendas de una vez
Solo hay una cosa. Tienen mis palabras un desmadre de bronca y áurea resignación...
Pero solo una pulcrísima cosa.. tan hedionda como el puto perdón y la aceptación de tu mentira.
El orgullo de tu provecho. Ese que tanto me dolio en las manos.. noche por noche. Quitándote el dolor de la espalda. Noche por noche aniquilando mi alma para curarte. Dándote el aire para anestesiar tus tambores enfermos de recurrentes obsesiones. Haciéndote inmortal.
Yo no sé que será.  Unos y vos le llamaron de una forma. El sustantivo abstracto fue lindo... aunque es mentira que sustantivos abstractos son 'amor', 'amistad' y el blablabla que nos hicieron rezar. No hay nada mas concreto que esos sustantivos de mierda. Sobre todo el primero. Del segundo no creo nada, en este caso. Por eso nunca estuve al pie de tu cañón lloroso débil y moribundo.
Qué loco. Que sigas decepcionandome.
Intacto... como un trofeo de oro de plástico de esos de fútbol o carreras de motos... Así.. está tu cobardía.  Alto bien alto en tu mejor montaña de estanterías.  Eso no te voy a perdonar. Menos... el egoísmo universal de tu toque, de tu sonrisa.
Estaca, en fuego ardiente rojo vivo luz quemante de pupila, estaca... clavada dentro mío dejó el eterno agujero negro y palpitante como un volcán... de todo eso que jamás tendrá nombre. Solo el odio. Solo los labios mordidos una y otra vez. Y mi obligacion personal a declararme cobarde también.  Solo eso me hace avanzar un paso más. Así te dejo atrás. Bien atrás. Cada vez más lejos. Es la distancia en la que siempre vas a estar. Nunca las nubes te van a dejar ver otra cosa. Nunca vas a saber aprender del tiempo sabio que todos te regalaron... nunca vas a aprender a vivir...

Al menos no así... tan cobarde. Egoista. Y tan amurallada en tus propias mafias que amas que la gente te cure. Con curitas truchas. Baratas, de dos pesos. Amas que te curen. Curate vos de vos misma. Sin nadie. Sin nada. Solo ahí nos vamos a deconocer para bien.

domingo, 28 de agosto de 2016

Contraseña: Uróboros.

 
No hay paso en vano.
Horas después de despertar pienso en que al menos no corté el hilo de la construcción del cuerpo del futuro.
De la cadena de hechos que me harán llegar a...
Yo se que hablar de algo que no se conoce, es poco serio.
Es cierta mi incertidumbre. Pero cierto es también que no cualquier cosa puede arbitrariamente detener mi atención.
Después de haber pensado varias conclusiones puedo afirmar que sí hay algo especial. Singular.
Por intuición, por riesgo, seguir. Agregar el otro paso.
(...) Me arrebata a veces una especie de lamento decepcionante. Cuesta mucho sostener una convicción. Pero con todo soy capaz de hacerlo. (...)
 
No es cuestión de ir y estrellarse contra el destino del viaje.
Analizo la voz, el tono sedoso. El aliento de color brilloso, el accionar de las palabras. Ejecutando al cuerpo de la observación, hostigando maltratando con amor cada parte en suspenso del aire. El remolino de arena invisible. Yo que me vuelvo invisible. Los cabellos al unísono. El gozar lo inesperado, es decir, levantar la vista e identificar el movimiento en cuerpo, el gesto arduamente auténtico.... de un mismo ser que una vez...
El mismo rasgo. Origen, desde el lugar en donde se concentra su existencia más rutinaria.
Y salgo de los vestuarios y un poco me siento como ajena a todo el predio. Pero no, nada de ser extraño a cada pedazo de recuerdo, que en la infancia o en parte de ella,  o en parte de los antepasados... nada que sea extraño o ajeno. Bien parados los pies sobre el lugar al que siempre pertenecí. Cada gota sudada, cada inconciencia disfrutada. Y me volví por un buen momento, una estatua invisible. De piedra por rígida, invisible por no ser yo la observada.
El viento fue un detalle espectacular del paisaje. De mi visión. Habrá sido un regalo de esos dioses arbóreos, quizás si les hablara más podrían ayudarme mejor.
 
Por otro lado... de estos humanos no hay ninguna noticia que contribuya al obsoleto análisis estratégico de combate. Estos humanos no pueden identificar la desesperación del otro. Han sido educados para respetar y ofrendar al ombligo de sí.
No entiendo nada. ¿Por qué todo tiene que tener un nombre?
 
 
Entonces... ¿aún seguirá aislada?
Hasta que un viento re-solple.
Recordar, anotarse en la palma de la mano: atender, observar, callar.
Atender
Observar
Callar
V
 
 
 
Brindis de cuerdas desafinadas por el día 25/VIII. Brindis de voz desgastada, manchada, decolorada. No es sufrimiento, dice, desde dentro. Marco el interno, llamo, atiende el actor de circo, pero corrobora pronto que está hacia otras calles y traspasando otros alambres. No tienen púas, pero sí distancias. Insistencia en la demencia - otro sinónimo para algunos locos de la periferia de la sociedad. Se me aparece el Uróboros. Podría retenerlo por la espalda. Metáfora de mi misma... El dragón rojo, que se come la cola de sí mismo. El viento... detalle perfecto.
El viento, aquel único que puede jugar con tu pelo.
 
 
 

miércoles, 3 de agosto de 2016

Aceptar

Hasta que se logra fríamente domar el temperamento interior, pueden pasar miles de días insignificantes.
No sé qué me pasó.  Dejé de creer en muchas cosas. Pocas son las palabras que escucho de las que puedo distinguir cierto peso interno que les de forma en el hecho. Las voces que declaman promesas
Quejas
Comentarios
Ideas
Pensamientos
Sincericidios... son simplemente voces. En los actos nada queda de las personas que dicen ser.

Ejercito, día a día, no aferrarme a nada.

Entender que no puedo luchar o insistir deliberadamente con mi ansiedad por aquello que quiero y lo que no quiero. Aceptar no es resignarse. Reconozco lo que creo de lo que veo. Evito hacerme una ficción de aquello que no me gusta. Huyo de las interpretaciones aberrantes. Las interpretaciones nunca cesan de construirse. A veces mi terquedad de volver, volver a mirar, volver a preguntar en pos de ganarle algo de ventaja al Destino, solo resta pasos hacia la meta.
No nací con el don del vaticinio perfecto
No tengo en mi la verdad absoluta
Manejo lo que puedo de mi contingencia
Veo lo que me deja el pensamiento

Entonces me golpeo bien fuerte la cara
Contra el espejo
Contra la ventana
Contra el paisaje
Contra el cielo
Contra mi bufanda azul
Contra mi reloj sin horas
Contra los ojos de Tibi
Contra el lugar de donde nace el sol
Contra la frente de las muertes cercanas
Contra los rombos péndulo
Contra las personas falsos fantasmas

A veces. Solo a veces tengo caprichosas certezas. Obsesivas, enfermas, nocivas me muestran lo insano del discurso ficticio.
Hipnos atormenta mi cabeza por la noche y por el día. Los ojos se cierran y comienza otra realidad. Mensajes. Metaforas.
Manejo, ando, desespero, llego, apago. Pero no sé como comenzar. Encender y hacer el movimiento maestro que me posibilite lo ilimitado del territorio.

Saliendome de todos esos lugares que no me pertenecen. Fantasmas antiguos me visitan pero la ignorancia me es natural. No hay chances.
Y las etapas quemadas acabaron con mucho. Fue mi culpa. Lo sé.  Ya no volverá a pasar.  No busco entenderme porque eso es encerrarme. Siempre y cuando pueda no rasgar peor el motor sagrado de cualquier mente soñadora, estaré en paz.

Pero, es dificil, muy difícil ser constante en la energía ofrecida al numen superior. Insostenible, también mantener el temple del espíritu inestable, para abrir los candados que mas tiempo llevan abrir.

Algo me dice que la batalla no esta perdida.
No son de ayer los rostros
Aun hay un misterio por engendrar.
Un brillo nuevo de ojos,  la llama merecida, esta por nacer.


{Aceptar es superar lo que eras, algo superfluo. Aceptar es ver minuciosamente el presente tal cual: estás en el con él con vos con la óntica óptica imperceptible. Aceptar es no dejar que te mienta(s), sino autoobligarte a negociar y pulir tu verdad}

viernes, 15 de julio de 2016

Con las cosas que me pasan, lo único que corroboro es la forma en cómo me quedo en modo observante, ante lo que sucede. Hace ya tiempo que la reacción no me sirve, como tampoco me sirve la respuesta improvisada. Entonces tranquilamente sigo ocupando estos pies que me sostienen y proceso internamente lo que implique el momento. Así pasa pues que cada uno de mis cabellos , incrustados en la cabeza, podrían ser una especie de enjambre de pensamientos que hinquen diciéndome: "CALMA, CALMA". Respiro intentando hacerlos funcionales para lo que existen, y mientras bajo las escaleras -de aquella facultad de mierda-, intento mantener la calma. Obvio que no es gratis, siempre hay un costo para todo. Siempre. Nada es por acaso. Siempre todo tiene un precio.  Todo nos sale algo. Entonces, palabra tras palabra, intento recordar lo que una vez fue bueno, voy cerrando de a poco cosas abiertas, ya no se puede sostener la misma amplitud de tolerar... de soportar ciertas s..... Ya no puedo sostener ciertas caras, no puedo sostener ciertas palabras o costumbres... complicidades. Quedarán dentro mío las que estén por caducar pronto, para que desaparezcan. O bien, gracias a la ansiedad, lograré sacármelas de encima en una especie de purga, que aún no se cómo ejecutar.
Termino de bajar la escalera quedándome en blanco... Busco de nuevo que la música esté en play.
Alguien venía por el camino. La cantidad de abrigos que portaba indicaba el frío que hacía y yo ni idea de cierto aspecto de la realidad.
Me encuentro con esa persona. Quizás represente la única esperanza de poder hacer lo que me gusta, porque la verdad ya me cansé de las hipocresías dentro del núcleo "materno"? mecénico? Ni una, ni otra. Ni nada, ni eso.
En fin, cruzando esa avenida esta, pero ahora desde este lado. Me saluda, lo saludo. Obviamente nuestras inconscientes mentes no advirtieron el sentido que implicaba el encuentro, entonces fue mejor, porque a veces ser demasiado concienzudos sobre lo que vivimos nos contamina y nos quita lo auténtico de la esencia, o bien, el alma sincera en su estado puro. Diciéndole las malas nuevas, de inmediato redupliqué que no me importaban. Realmente, no me importan los obstáculos sistémicos, no me sirve, total me voy a morir igual.... ya no me importa lo que vaya en mi currículum vitae. Solo me importa lo que corra en mi vida y solo para mí. Y si me caigo, o si voy en submarino a una montaña, si buceo una colina o si escalo profundidades, ya no me importa si va todo en un papel para ser archivado y de esa forma, supuestamente, ser eterno. "Supuestamente" digo porque ya no puedo creer en nada. A demás para ser "eternos", es mejor que pasen otros mejores que yo.
No pensé todo eso ahí. Pero esa presencia me cambió la energía interna. De estar desesperadamente tratando de calmarme mientras bajaba la escalera, pasé a tener una nueva esperanza. Esa es la verdad.
El efecto del afuera en el interior es violento.

Y antes de tomar mi bici por sus astas, un poco aturdida pero ignorando dicho estado, vuelvo a la música. (Entiendo que....
....la vida, como si fuera la única verdad que se nos es otorgada, bien deformada por los ojos de cada uno que padecemos en este plano, se presenta ante nuestra realidad subjetiva totalmente arbitraria para cada uno)

La canción en los auriculares dice: Detrás de todas las cosas, las más fieras y las más hermosas, se busca la piedra preciosa. Se lustra para ser así. 

Luego de esa frase, así como daba vuelta a lo largo del Cune, pensaba en mi papá. Solamente él podía entender lo que me había pasado. Me detengo... miro... Me acuerdo fugazmente de la razón por la que escribo todas las noches y nuevamente me quedo en blanco. En fin, como si no creyera en la posibilidad de que cierta cosa pasara, decidí  simplemente llamar por teléfono y listo.
Todo, todo, consistió en: ACEPTAR. Retomar lo que sucedió y aceptar; el cambio, el cierre, el contraste. El cambio de las energías. Los ciclos. Cosas así...
Exhalé y declamé las palabras, como pude. Tenía que sacarlas. De algo ayudó. Entonces un buen rato después de hablar... al cortar, al seguir. Sobre la bici, disimulando con una excusa inventada, e insignificante, me quedé observando el Club. De nuevo, lo que fugazmente pasó por mi cabeza, volvió.
Observando. Buscando, porque en definitiva, siempre buscando. Siempre-estoy-buscando. (Me da miedo revelarlo por completo) Pero...se me metió rápidamente otra idea en la cabeza. Es una lucha interna, que nadie conoce ni conocerá jamas, la que enfrento con mi terquedad interior.
Me quedé varada. Buscando el elemento específico. Dos o tres personas pasaron. Uno me saludó.

Hice un par de metros... la canción seguía: Aún más luminosa, en todas las cosas las más reales y las engañosas, se encuentra la piedra preciosa, se lustra para ser así. 
Hasta que... eso era. La piedra preciosa
Mi pelo es fucsia.
Como si fuera A PROPÓSITO, una campera, también fucsia, fue lo que determinó la situación.
Allí estaba.
Vi... miré, esperé. Dudé. Mi cuerpo tensó, en una suerte de espasmo, todos los músculos. El pasado o lo anterior pesaba... pero  allí, olvidé, simplemente olvidé, su peso. Esa presión que atosiga el pecho.
Resulta que era... era la misma persona. La última vez, no recuerdo cual había sido la fecha, fue hace mucho.
Estaba ahí, detrás de las rejas. Saliendo- entrando- conversando. Era.... era. Su modo de caminar. El cabello. El color, fuerte, incipiente? Marcaba algo... ¿marcaba?

Y:
Aún más luminosa, en todas las cosas, las mas reales y las engañosas, se encuentra la piedra preciosa, se lustra para ser así.  

Inmediatamente comprendí. Inmediatamente acepté. Pensé que lo único que me quedaba era: aceptar. Esta misma noche, de madrugada, al hablarle, pedí cosas. Esta misma noche (la que inicia, la primera hora) mis letras tradujeron los delirios que tengo cuando me duermo antes de finalmente rendirme. Más tarde, en hoy, a las diecisiete cuarenta y cinco de la tarde, esos delirios y deseos, un poco, podían calmar su sed.
La pregunta se respondió. El Destino, hijo de re mil puta, aflojó un poco.
De madrugada terminé pidiendo con "por favor" presencias. 15 de julio el Destino, hijo de mil puta, aflojó.
A veces pienso que hay cosas que son fáciles de vivir,  o conseguIR, si somos cautelosos, si vamos con calma... si esperamos sin muchas expectativas, si estamos dispuestos a Aceptar tal cual lo que suceda, más allá de defender interiormente un deseo de oro, un anhelo de diamante, cualquier tesoro que el corazón guarde. A todo esto también  vale determinar que la Austeridad debe ser respetada y ejercitada.
Y, notablemente, ciertas cosas sí funcionan. Notablemente es cuestión de no dejarse INVADIR, ni contaminar por el exceso... luchar en calma. Las cosas pasan, solas se acomodan, ellas respetan un sentido que está vedado para nosotros. La forma de llegar a ese sentido es aceptar que está prohibido, aceptar que está oculto. Aceptar que tiene sus reglas, y aunque a nosotros nos rijan los minutos, los segundos que a raja tabla cuestan oro o cuestan miserias, nada importa si lo exterior siempre va a ser la imposición arbitraria ya dada a priori a cada uno. No debo preocuparme de más. Sólo debo hacer lo mío: lo que la sinceridad me permita, lo que inteligentemente logre aprovechar del tiempo efímero, lo que debo cumplir con la simpleza específica que se requiera. Lo que el interior me deje.

En fin... salió y entró. Reconocí el movimiento. Salió. Y se fue caminando hacia la izquierda, hacia las canchas de tenis. Alguien interceptó el camino. No sé. Entonces esperé que sus pasos se adelanten para poder pasar. Enfrentar la espalda era una mala estrategia, entonces zigzagueando no me quedó otra que pensar en hacer lo mejor. Cuando no hay tiempo y hay que adivinar momentos, se complica la cosa. Como si fuera a propósito se metió en otro lugar.  Y como dentro mío iba pensando en que ese momento debía ser aprovechado como sea, resolví en dar toda la vuelta, esa fue la acción que revistiese mi jugada.
Fue una buena jugada. La vi venir, entonces, de frente -intacto caminar-.  Apareció
Fue cumplido. Se cumplió. Fue un alivio. Nuevamente se puede confiar en que la vida es vida.
No sé qué hacía. Llevaba un bolso... ¿se iba?  17:51. No sé...
Levantó la vista, pero los árboles ocultaron mi pasar y la ignorancia, al menos, fue natural.
"Ya está" dije. Apelando un poco al temita de la austeridad. Educando a los deseos. Disciplinando el capricho ansioso.
Esa fue la otra jugada, de la otra parte. La última respuesta. El  modo en que la vida te deja abiertas las cosas, con el misterio ese, tremendo gusto en la boca de gritar: ¿Y???????. Nada... simplemente nada. Andá a saber si la respuesta fue del Destino. No sé cuál tiene más power, en cuanto al manejo de los hilos que cuelgan de las nubes y que manejan nuestras articulaciones y movimientos. Y bueno, nosotros que somos los muñequitos que lloramos, corremos, sufrimos por amor, sufrimos por odio, tristes, felices, etc.... no sé a qué publico podemos divertir así. Nos tornamos aburridos. 
Pero en fin. La respuesta fue respuesta. Abierta obvio. Por lo tanto volví a retrucar. Saliendo, entonces. Semáforo, cruce, semáforo, rotonda, avenida, desvío, semáforo, cruce, vereda, vista... Miré  miré... Ya la jugada no tuvo sentido. Ya eran las 18 y había mil posibilidades.
Retorné... retorné haciéndome mil y un millón de peticiones de calmarme. Calmarme nuevamente para que no reventarme contra el asfalto por lo menos.
Esta escritura apretaba la piel desde adentro queriendo salir por donde sea, aunque rompa la piel... aunque sea en sangre misma hecha con tinta. Aunque sea lo más trágico... Mentira, no lo seria. (Por suerte ¡no!)
El mundo es tan bruto. Mejor era calmarme.
Volver a aceptar al mundo como es... y con austeridad de pensamiento, entender que no comparte el mismo tiempo o ritmo que el mío. En algún momento sintorizarán las almas, en este momento la voz gruesa y sabia del Destino dice "Aún, no".
Todo secreto de sobrevivir es aceptar.
Ya pasará otro acento, ya pasará otro suceso.
El secreto es aceptar la imposición.
Esto no es apropiarme de lo que se impone.
El aceptar es comprender el poder que no tengo.
Pero, finalmente, comprender... es poseerlo.
Ya veras...





sábado, 18 de junio de 2016

Nosce te ipsum

Lo mío. La cama, la ropa. Lo mío. Mi gato. Mi soledad. La ventana sucia, mi ventana sucia. Este dispositivo comunicador, que odio, pero es mío. Mi número de DNI. Mi nombre. Mi signo, fuera chino, fuera zodiacal, fuera el que se me de la gana. Mi edad, mi edad de hace un año atrás, mi edad venidera si es que sobre-vivo. Mi terquedad de oro. Mi ceguera prudente. Mis no responder, porque aún estoy escuchando. Mi Tibi, ya nombrado, ya con nombre, es de mí. Las pocas verdades, estás, pero son mías. El único consejo que le declamo a todos: "Escribí". Mi capacidad de perderme. Mi meta. Mi muerte, mi esperanza, mi trayecto, mi alma. Mi tos. Mi mareo. Mi memoria. Mi desmayo. Mi agua. Mi sed. Mi hambre. Mi desventura profética. Mi incertidumbre como único motor. Mis ojos. Mi cara. Mi cabeza. Mi sueño. Mi dormir detestable. Mi torrente de pensamiento. Mi pensamiento torrentoso. Mi negligencia para todo, por eso me quiero quedar sola. Mi arbitrariedad al elegir. Mi elección. Exijo ahí pues mi respeto. Quiero un respeto. El mio. Una libertad. Una forma de ser liberada, libre, liberal, librada, ¿libro? Mis libros, tesoros de palabras. Están todos plegados, tienen los misterios en el interior ínfimo milimétrico de las hojas plegadas, pegadas, prensadas. Pero todos esos espacios minúsculos e imposiblemente indivisibles: son Míos. Posesiones, poder, un bien, un capital, un objeto, un ente, una vida, un pulmón. Lo mío. Lo que tengo. Cuidado de no sobrepasar lo mio, lo que tengo. Cuidado de asfixiar este conocimiento en el pleno ejercicio, no es bueno corromper la mente de una cabeza que necesita pensar. Ser, ejercitar-se, explotarse, expandirse, así lo dicta el interior de su núcleo duro, puro, autóctono. Mi pureza, la pureza que intento mantener. Mi silencio, sagrado y mío. Si lo pierdo, me pierdo. Mi devoción. La meta es lo trascendente. Me condeno en esto. La META es la razón de este tiempo. Mi condena elegida. Aquí la llevo, en mí. Con lo que me molesta escuchar cosas que no tengo ganas de escuchar
vivir cosas que no tengo ganas de vivir
aguantar cosas que no tengo ganas de aguantar
tener que explicar cosas que no tengo (MÁS) ganas de explicar
Mi explicación. No importa si esto tiene  o no sentido.
Si es válido. Correcto, políticamente correcto... coherente, cierto, bueno, provechoso
Constructivo
Que ayuda, que promueve, que proporciona, que explica, que ilustra, que limpia. Que purifica.
No importa. Todo puede ser. Todo puede no ser.
Tiene forma ahora, de aquí emerge una forma. ¿Un sentimiento? ¿Un pensamiento?
¿Una acción? ¿Una respuesta? ¿Un hacer? ¿Un ser?
¿Qué?
Nosce
nosce te
nosce ipsum te
Ipsum te nosce
Conócete a tí mismo. Ejercer el Ser.

jueves, 16 de junio de 2016

Escribir "nuevo", dicta la acción.

La televisión, en esta casa, ya se ha apagado.  En el total de la casa cuatro pares de ojos duermen. Los más sabios, los de más vivencia en su haber, entienden ya que han salido de aquello que devora la negritud de la noche, porque no sólo se apodera de los pensamientos, sino (y calladamente) de los cuerpos mismos. Cuántas veces me habrá devorado en mi cama y hoy... hace una semana que estoy aquí sin poder salir. Todo inició con esa fiebre horrible, el miércoles pasado por la madrugada. Sin duda sentir los pies como icebergs y en paralelo el resto del cuerpo arder... tanto que transpiraba delirios en los que mi frente se derretía y pasaba un par de vergüenzas más. De todas maneras, vergüenzas hay muchas, el país es una enorme alfombra brillante por la que desfilan muchos que hacen plena ilustración de esto que digo. Cito lo siguiente que leí hoy, como clave de entendimiento a esto que de a poco voy desmenunzando: "En este punto se nos plantea el problema de la incertidumbre: hemos de ver si nos construímos como especie capaz de construir sobre la arena sin fingir que es piedra, es decir, si nuestra subjetividad es capaz de habitar un mundo de arena o estamos condenados al anhelo de la piedra." Y a esto termino llegando la mayoría de las veces cuando recuerdo varios miércoles pasados, martes, lunes y meses de abril y mayo y otros, en los que me aferraba, y con la validez que ello implica,  a las verdades más efímeras. Por lo que duraron más que nada, y porque, puras supieron ser tan auténticas que es muy loable de su parte haber existido. Ahora... ahora que sigo acostada en esta cama recordando tensas charlas virtuales, curándome de una tos que sigue brava, de nuevo comienzan a soltarme quién sabe qué manos, como para que vuelva a escribir. Fue una abducción de varios días.  Aunque nadie me tome en serio yo sé qué tanto tiempo me lleva pensar todo por dentro y es mi único ejercicio de individualidad, a partir de otras cosas ¿no? Entre los remedios, las justificaciones médicas,  los amigos que se enteraban y me mantenían al tanto de la vida a la par de que se enfermaban conmigo,  la parte silenciada,  la familia que desde el mismo seno soltó palabras precisas con llamadas y audios. Todo ha sido, al cabo de una semana, una pausa necesaria. A esta debo estar muy atenta. Cuando la mente se sobrecalienta por el ir y el venir de tantos pensamientos y hechos, llega un punto en que desborda, aunque sigamos respirando. Hay algo que no da para más.  Pues varias cosas se han desbordado. Finalizadas no sé si afirmarlas como tales. Pero de detener un cierto paso que se venía marcando o dando: sí. Yo he querido que así lo sea. Que se detengan. Y esto me atrae del silencio de la noche y de varias mentes que se dejaban consumir por esta oscuridad en la que todos duermen... ¿Cómo se logra este ejercicio de lucidez? ¿Cuánta pérdida cabe en ese ejercicio de lucidez?  ¿cuánto muere? ¿cuánto no se recupera?
Y si cuento los delirios-sueños, fueron cuatro: la frente derretida, la noche de los apuntes punzantes, la lectura imparable y enferma de Soumission, el desenfreno narrativo de La distancia del rescate. Y si cuento los libros, fueron esos dos. La única certeza estaría siendo: cuidar el sueño. Después de todo, los únicos que hasta ahora han llegando más lejos que yo en este pequeño plano empírico territorial, son los que mejor durmen esta hora. Ya perdí el hilo de hacia donde queria llegar. Igual ni que fuera que emprendí una búsqueda o un camino. Hoy solo sé que todo colapsa, todo... menos nosotros, aún respiramos tangiblemente, respiramos. Y volviendo un poco... Lamento sí,  no haber aprovechado mejor de algunas calles, o de algunas vistas. Pero también sé, con toda la responsabilidad que no niego, qué verdadero y auténtico fue cierto plano de mi vida del 20 de mayo hacia atrás. Aún sigo atónita al recordar ciertos espacios, sueños,  tactos, olores, gustos, detalles de la vista (de ver) cotidiana. Que esta abducción haya iniciado no sé cuándo ni por qué ni a causa de qué,  es un enigma que he de resolver ego misma en mi ipsiedad. Netamente así como el pronombre cualificado lo indica. Que sea bien pues, este cuerpo de palabras una buena puerta para abrirse hacia la razón,  o la respuesta que está por aqui flotando, pero todavía me hacen falta cosas para poder atraparla y hacerla visible. Por otro lado, no todo es incertidumbre,  tengo a buen puerto mis certezas, sólo que no soy yo la que deba declamarlas. En este momento Cupido no se hace cargo de nada y dudo que se puedan entender palabras como estas. Sólo si me piden esas certezas, con todo lo que implica escucharlas, las daré.
Pero, ya está.  Cerraré una vez más con este pensamiento interesante: el mundo colapsa ante nuestros ojos. Y entiendo por colapsar a autodestruirse, autoboicotearse, desgarrarse, autorrasgarse, sin embargo, todos seguimos respirando, durmiendo, soñando,  apagando la televisión,  apagando la mesita de luz, apagando el interruptor lumínico,  dejando el celular cargando a un costado,como si ese colapso fuera ajeno y no nos perteneciera ni por asomo, ni por cercanía de simplemente saber que algo esta colapsando,  fomo si no vuvieramos en esta casa, en esta ciudad,  en esta provincia, en este distrito,  país...etc. ni por asomo que nos pertenece ese colapso, ¡no! ¡para nada! Algo haremos bien al seguir.

sábado, 7 de mayo de 2016

Cuidar la dialéctica G-M

Todos los días que caben en las horas, aunque sean las más luminosas y respirables, me entierro pensando en el cerebelo intelecto, cómo cuidar del tesoro líquido que se presenta radiante en las palabras articuladas de tu voz. Como finísimo cabello de oro que va horadando el silencio, cínico silencio, emergente desde las radiantes frentes de aquellos que sentados te escuchan. Portadora de belleza, no solo enaltece tu postura sino tu fuerza profunda, sin penumbra, sin temor. Los pasillos te pierden de mí, ahora que tanto deseo dar media vuelta cuarta quinta sexta, y encontrarte en la puerta aquella de la 6, de la 7, de la 10 -que son las obligadas que tengo-. Cada vez te escribo más negro, más oscuro, cada vez escondo en el tejido de los ángulos minúsculos que forman estas letras, poco a poquito, mucho a demasiado, es lo que tu ser revela sin explotar, es lo que me inyectan tus besos, formas posibles actualizadas en la superposición, que,  más la acumulación y, que, de repente... lo que no necesita ser pesado (o valuado en...) un sentido que justifique el existir.... y de repente suspender el tiempo con -sabidamente- vos. Es lo que un filósofo medicinal decía que el tiempo del mundo es eterno, justamente, relativa y perfectamente, "estaríamos afirmando" que sí... en tanto que uso tus modos, en tanto que emulo (frustrantemente, por tenerte lejos) el sonar de tu voz. Y si ella,  que está aquí también sentada escribiendo como aquella que goza del respirar de la afectación tuya. Sí...esta misma que soy en una yo, esta misma que soy en varias con lo que cada palabra pueda paupérrimamente valer.. muchas erres para errar en las modalizaciones... Es imposible describir la luz perfecta que se esconde entre los pocos milímetros de materia de tacto que se encuentran en esos espacios ínfimos de confusión de los cuerpos. Pues voy superando así las ignorancias, hermosas pero ingenuas, de haber escrito mares equivocados acerca de ilusiones perdidas en algún planeta alquilado por algún corrupto del amor. Me desmoralicé a tal punto que ya ni me entiende mi propio corazón silente pero no importa en realidad. Aprendo nuevas palabras con vos, aprendo la magia auditiva de darle palabras a aquellas cosas que articuladas en llovizna me hacen sentir en la sangre somáticamente, tu huella que no se diluye fácilmente... el rastro tenue y preciso. Y te cuento que me quedo sin autoridad cuando tu risa gobierna el hecho de que mi suspensión ante la contemplación viva (experiencia fáctica) por arte de la per-locución, hace lo siguiente: me envolvés y , de este modo,  envueltamente de certezas -con forma de aire verdadero-, verosímil, fílmico, de rollo de fotos, la vida a través de una ventana, a través de una persiana, a través de una escalera, a través de unas caminadas cuadras , a través de ese puente... el Pontos que no es el Río, el Pontos que es el mar que soñamos juntas. Pues ya no me importa, el discurso sangra invisiblemente lo que nadie puede ver con los anteojos empañados de una ficticia educación apriorísticamente cosmogónica. Pues ya tampoco me importa qué dirán o que tan directos sean de y muertos, autosuicidadosporsusintrínsecosactosdesmoralizadores. 
Pero 
el
punto 
es 
que estar en la realidad empírica de cualquier situación fortuita que nos regale cualquier fuerza inexorable de este devenir misterioso -laborioso también (hay que reconocerlo)-, me hace sentir que en vez de escribir o leer (a lo que mi existencia se autocondena por lo general), es decir: en vez de nadar gozosamente, respirar, exhalar y disfrutar de hermosas historias de perfectos y únicos sentires, dados solo en la cósmica-lejana y cómplice unión de los amantes.... he de -dichosa de mi- reconocer en una suerte lograda de anagnórisis luminosa, que mientras el goce me ataca sin avisarme... mientras tengo-te en mí... mientras escucho-te dentro, mientras respiro-te suspendida, porque también contemplo-te de mirada de puente inexorable... además que cuido de nuestra dialéctica, uno de nuestros mejores lazos de unión.... a parte de lo que sos por completo en constelaciones de acciones, de praxis hechas del fino material del prestigio y la bondadosa honestidad que te compone. Todo resumido en el último e ínfimo hálito de aire de pecho de sueño de entrega onírica de abrazo de engranaje de voz de perfiles fundidos. Con-fundidos- Conformados-Fluencia-Inmanencia, feroz, natural, incólume. Cuido-las-te, omnes... Vos.  Es la misión.

jueves, 31 de marzo de 2016

Locus amoenus.

Como la penumbra suave de leerte hablar en la música que pongo para calmarme. Si bien desgarran los sonidos, desgarran un poco el olvido. Pasaron los días, nunca cesan de pasar. Me agarran locuras por momentos; por momentos escribo estos diarios intermitentes, que no son luces pero tienen algo que hace reflejar los elementos de, esta, la paradoja. Abro la puerta, siempre me pierdo en el llavero perdible, pienso en un aleph de todo. Un panóptico. Un cuadro pictórico que se transforma en túnel, mezcláronse allí mismo, en un pseudo zaguán, todos los colores, que  surgen de los recuerdos, de las memorizaciones, de la borrosidad teñida por el recuerdo o el acto de rememorar: Llegar al punto de darse cuenta de la culpa de la mentira aceptada, de la mentira emuladora de la verdad perfecta, de la mentira -personificación pura de un error- sentenciada, año... tras año... tras año = Otorgamiento de un perdón, tras otro perdón, tras un plural e último e infinito perdón. ¿Qué tan real habrá sido esa realidad ilusiva? La mentira perfeccionada vestida de verdad para un baile de disfraces (que en un septiembre borroso la noche y sólo la noche, escuché todo lo que llore. La luna miran-do-me, perfecta escena para un recuerdo. Perfecta manipulación. Qué desgracia... sólo sigo siendo un ser manipulable. Qué gracia, lo he advertido al fin).
La funcionalidad de esto es superar. Ya que superar es re-hacerse... Por suerte puedo no cometer anacronismos, sigo inmersa en cierto devenir. Están brotando gérmenes de un crecer, de una corporalidad... con tiempo sinuoso, con lugares rápidos. 



Entré en una lógica rizomática... exocéntrica... Me ahogan las teorías... pero son sólo teorías... las teorías son sólo teorías... Nunca dejarán de ser sólo teorías. Cada una de estas palabras, ya no disparan mil, no existe en un persistir innato y por lo general superfluo, la ambigüedad absoluta, denigrante del entendimiento, pobre, paupérrimo, claro, opaco y visible. Prosigue así la contaminación en mí, de palabras que no son más. Prosigue así el ritmo marcado en 
ún, dós, ún, dós, ún, dós...
más el redoble de los tambores constantes en un patrón cuadrado y firme, tác táca tá-tá, tác táca tá-tá...
más subir de un Mi a un Fa, más e baile de los violines en el patrón que les corresponde... tím-túm,tím-tím túm, tím-túm, tím-tím túm...
a veces aparecen algunas alteraciones... ea
Pero siempre va increscendo, como el Bolero de Ravel: Así es como te define cada uno de tus elementos constituyentes... así es como te define mi entregado CoRazón, sin  ya ceguera, lo dice con su razón, fuera de ser cartesiana, fuera de ser dogmática, lo dice con su sangre que titila ni bien te tiene cerca... Ni bien advierte
Una voz-------------------------------------
Un léxico-----------------------------------
Un aroma----------------------------------- Que     me   ve    con
Un lugar------------------------------------ el marco de tu pelo,
Una suavidad------------------------------  encierra tu figura 
Un tacto------------------------------------    dibuja la rosa
Un contorno-------------------------------        te  define 
Una mirada--------------------------------           vos
Que no pare el rizo del destino, que siempre me encuentre suya el ser y el estar, el pensar despensando, a ignorancia que supuesta ensimismada era feliz. Siempre explotando en el calabozo, siempre repensando, recordando, sincronizando la manía justa de los imanes, que parece ser que no se necesitan pero igual se atraen. Como si fuera una condena de alguna ley no descubierta. Lo mismo le pasa a su piel con la mía. Quizás, en la noche y en las estelaridades... haya algún movimiento oculto imperceptible (qué perdida!) que quizás de los quizás, genere el misterio de este devenir en constante crecimiento. Como una flor... como el oxígeno que infla los pechos de cada uno de los transeúntes.  Y sí vas... ese es tú, por excelencia movimiento: increscendo.

martes, 8 de marzo de 2016

Scala ╗




No me resuelve en ganas el arrebato interno y minucioso de mi "dueña" la Ansiedad. No me resume, en divagaciones, ninguna razón que agite al viento el verbo del deseo.
 ╗ No me puede salvaguardar de tiburones hambrientos, llenos de cruda espera conjugada en espanto, el Destino falso de una mala noticia. No me pueden resumir en importancias breves y simplistas, antídotos de una sed que no existe. 





Es que tan sólo, tan sólo, explotando 
hacia vos encuentro el suspiro justo 
del vocablo en juego, sin malgastar el aire tan vital
- sin derrochar el exhalar divino-, 
tan sólo en tu deseo, tu nombre invocado,
expuesto en el techo de la habitación, 
no importa más nada que explotar hacia vos.









Expandir horizontes. Niveles, desniveles, flores, visiones. Indecibles palabras, ecos eternos entre voces. ╦ Enumerar, nombrar, renombrar, volver, volver en, de a poco hablar y dibujar círculos, de a poco hablar y entretejer en las voces los pensamientos físicos. ╗ Invocar nombres, definir de a poco sensaciones, "domesticar" al sentido, para que dispare sensaciones. ╚ Y que a estas últimas no las domine nadie, solo la entera libertad de auto-regenerarse. Ser sus propias autoras, auto-regenerarse. ╠ Ser su propia génesis, indefinidamente pura. Que brote desde un acierto, desde un pliegue doble, del coincidir perfecto del destino, entendido como una cruzada de miradas perdidas en un reinventado laberinto ╩ . Y todo el tiempo me consumo a mi misma en el sentir de soñarte, y me jacto muy penosamente del tiempo que no pasé persiguiendo el movimiento de tu sendero. Me encierro un poco en ese viaje, mientras espero trasladarme hacia el descanso de tu pecho, en lo que la noche quiera y me enseñe a desgarrarme. 
Y ya no puedo conducir esta miserable dialéctica; me quedo brotada de pensamientos, que como árboles , crecen en nubes, se expanden en raíces, forman ríos fluyentes... se van por las ramas... imitando tu respirar: reinventan el aire. No sé qué dios podrá perdonarme, si un día te digo adiós sin haber elegido dicho ato. 
═ Sé que no será fuerte ese desatino. ╦ Imagino que no podrá el corazón permitirme, que sin razón funcione mi ser irrelevante, si solo se encuentra en el camino. Pero importa, un poco sí importa, pensar en los temores inmanejables. Siempre los he tenido, a veces, por fortuna, perdidos. Más... rápido los oprime el recuerdo intenso, porque se revela tu imagen, ahí detrás de mi frente, donde yo te tengo presente, donde el iris marca el ritmo. ╩ Del andar, del proyectarse- amaneceres, atardeceres, anocheceres, amortiguarse y encontrar el engranaje perfecto. ╗Que voy a renegar de un sol que no me sonría, porque en el rostro sublime encontré el brillo concreto que se ilumina, hacia dentro y ad infinitum, mostrándose sólo a mí en el misterio del momento. Que ya la poesía no llega a los sesos de esta gramática superflua. Será mejor que esta palabra calle y que el hecho indómito haga su magia inefable.

jueves, 25 de febrero de 2016

๑ Volver

Entonces fue así: desde que la vi, percibí la espontaneidad que quizás me había costado ver por nebulosas de ceguera. Ceguera crónica, pero no imposible. Ceguera, un poco imperdonable, pero aquí estoy. La única y mágica ley es que, lo único seguro es que nada es seguro. y yo por supuesto, siempre alentando a la madre Improvisación para que me invite a tomar un café de luna llena. Me vuelvo a preguntar... ¿Por qué nunca se habrá ido de mí? La mentira, la mentira fuerte que uno se clava en el salón del pecho, clausura cualquier sutura de imagen gastada por el tiempo.
Ya no lo sé, fue simplemente volver, con una idea sin ser completamente esbozada ahí detrás de la frente donde cocino todos los mambos y ahora los clasifico, dominándolos (al fin). Pero pese a todo y que aquello es pasado, puedo detenerme nuevamente en los felinos ojos que quizás dejan verse entre el viento y la tarde que nos permitía un poco mas volver a estar cerca. Comprendo nuevamente por qué el misterio- de ser enigma- pasó a ser un lindo atardecer... solamente el aroma impregnado de aquella sensación que nunca se fue, quedó sobre una taza, o bien, dentro de ella guardada para esperar su tiempo estrictamente justo. Pese a todo lo que pueda explicarse con teoremas poéticos y esbeltas teorías de Los adormecedores de ignorancia... me quedo atónita, entre la sangre que no sabe hacia dónde disparar en la mar interna de la desesperación simpática de no haber aprendido nunca a esperar... Ansiosamente la respiración cae en un ritmo nivelado entre miradas y un gato que sale de la nada para ser parte de vos, quizás, quizás... quizás sí, quizás no. Cuántas veces habrás invocado cosas sin saber que lo hacías. Y desde la nada vacía de la vida aparece quién, maullando silencio, intervino con un irse inconcluso. Te miré, entre decir muchas cosas que no sabía que las pensaba, como cuando brota todo de la nada y uno solo deja salir en miles de palabras de aire inflado... la verborragia ataca mis momentos de mayor nerviosismo.

 Aunque en realidad felizmente tenía tu presencia envolviéndome, ¿cómo pudo ser? Lo que puede a veces el tiempo, lo que puede a veces la vuelta perfecta y fortuita de Destino. Lo que puede... Hay toda una sensación corriendo entre miles de luces y vasos sanguíneos. La piel se vuelve una loza hecha de lona -del color que queme el sol- suave que deja ver en modo de impresiones flotantes, miles de pensamientos activados, miles de deseos desenterrados, miles de proyecciones mentales, demenciales, que secuencian una y otra vez el mismo sueño desdoblado en realidad. Un colmo, verdaderamente un colmo, es irme sin dejar de retener la sensación de la presencia. Al fin y al cabo todos somos esencia, al fin y al cabo todo es sensación, y qué sino ver o experimentar que lo único empírico que existe entre la corta distancia que hay cuando estás frente a mí, es que simplemente los imanes tensan el aire de tal modo que ya sobra todo lo demás. Hasta que finalmente la disposición temporal de todos los elementos se dieron tal y en relación con, ese humilde roce que causó un sin fin de lluvias y tormentas que alivian la razón, cuando el corazón tiene razón. Y que co(n)razón, sé que el sentir también puede nivelarse hacia arriba como un pensar, anteriormente devastado por las subestimaciones pobres y soberbias. Pero basta de hablar por hablar, de hablar por escuchar, de hablar por ver. Ya sabemos lo que tenemos que hacer. Entonces, vuelvo y digo, si me tuviera que dormir con una impresión instalada en la comisura de los párpados, debiera yo elegir a excelente y co(n)razonado criterio, el verte hablar desde la voz esa, maldita pero persuasiva voz, que narra un entramado de ocultas pasiones, y a demás de ello, ver como se permitía la pupila cambiante detenerse en un instante en el que sólo vos recreas el gesto exacto. El pliegue exacto, la mirada que va perdida como siguiendo las ramas de un árbol infinito, ¿y qué importa que el tiempo me robe tanto para verte tan detenidamente el destello del detalle?
Qué importa realmente, lo es todo la respuesta, importas: Mucho y legítimamente, Vos.

lunes, 8 de febrero de 2016

Cuidado: "El pez por la boca muere."

Nada podía estar peor que estos días hipócritas soleados, aquellos que luego se transforman en un parpadeo en negros. No ha de sorprenderme más que su último límite infinito, la vergüenza bien disfrazada de alguien, ahora, que no conozco. Acaso, la mentira gritada en la cara, manoseada contra mi rostro, que acariciando con sus palabras iba escupiendo sobre el Respeto, y ese perfecto "Parecer perfecto" que piensa que tiene. El tiempo pasó, por suerte hace mucho que no coincidimos en algún espacio-tiempo como para que sobrepase los niveles de incoherencia y siga jugando con sus caprichos. Ni vale la pena hablarle como si le hablara en serio. Si todo tenía un límite, el que sobrepasó hace años, aquí se renueva. Todos me dicen: "No me sorprende". Estoy situada en la misma respuesta. Aún así lo que molesta, porque ni siquiera ya lastima, ni duele, es: lo innecesario. Que desaparezca y nunca más me dirija la palabra como si me conociera, porque desapareció todo lo que alguna vez fue. Si esta bronca podrida está aún acá, es porque no entiendo la coherencia de realizar ciertos actos que no tienen razón. No hace falta. La ausencia de esa molestia es lo que necesito. No me sirven más los mensajes sinceros de sentimientos de perfección, de recuerdos perfectos, de aceptación fantasma. Es todo hipocresía. Se me funden las neuronas en el enojo de mi trauma.
Sin embargo, no sé que hago aquí, perdiendo el tiempo, quizás transformándolo en algo mejor que en pensamientos nefastos. Sí, cierro aquí la puerta de mi herida, herida no de sentimientos, herida sí del respeto: de la mentira, de la falsedad, esa que siempre amaste cantarme con la mejor de las canciones de cuna, mientras que yo dormía, la enfermedad de tu cabeza, la enfermedad de tu mente, la enfermedad de tu egoísmo, y de tu alrededor, te hacían respirar, inhalando los aires de los demás, del mío -del mío propio que te regalaba todo el tiempo... herida de respeto que nunca vas a volver a abrir. Hiriendo el cuerpo de esa tu supuesta "memoria", mintiendo, saliendo, entrando de un pasado que nunca vas a saber llevar por el resto de tu vida. Porque ya no entiendo como es que seguís buscando lo mismo, porque ya no te reconozco encerrada o quizás más a la vista, de esa enfermedad egoísta y oscura. Profunda, solitaria, enmudecida, estancada. Siempre estancada en el capricho masivo de la desesperación vestida de "luz" perfecta. Falsa, falsa modestia, siempre buscando jugar al estilo "gato por liebre". 
Que se apiaden de vos los dioses, el día en que te vuelva a mente la cara para hablarme.
Que se apiaden de vos tus almas selectas, el día que pienses siquiera buscarme.
Que se apiade de vos el maestro del Karma, el día en que caigas de lleno en la infelicidad producida por tu egoísmo.
La pena es para los que se la merecen, más aún habiendo fallado más de mil veces con el mismo error. Pero no para aquel que juega con los errores. Y era como siempre te lo advertía: Está bien una vez. Está bien dos veces. Está bien tres veces. Apostaré. Apostaré de nuevo. Apostaré una vez más. Hasta que... Ya no, quebraste mi Paz.
Y me regocijo sabiendo que esas canciones ya no me conmueven, me desparramo en risa recordando y saber decir que era todo parte del chiste. Me desato en mi tranquilidad sabiendo la perdición de tu alma. Lo poco de respeto que te tenía se fue en esa mentira, mentira orgullosa mentira que como kamikaze o 神風 como ataque suicida, me atacó a mí pero acabó con vos. 
Será esto lo único que adquieras de mí. Una hermosa hoja de cielo, que sólo te advierte el final de tu vida consumida en esto que haces por deporte: mentir.
Será esto más de lo poco que merece tu corta vida. No haré nada más que inteligentemente ignorar tu esencia especial de desencantos. Será esto lo único que te merezcas, a demás de mi silencio, mi tumba en tu vida y mi mordaz y eterno desdeño. Será esta frase el último regalo útil que se te pueda hacer: el pez por la boca muere. Como si tu circo me importara, ¡Tu circo me da risa! - El rigor de los ataques suicidas- He aquí al sobreviviente.

viernes, 5 de febrero de 2016

Perspectiva de hoy.

Desde el rítmico respirar, cómo hacer para parar un poco dentro de tanta palabra motorizada (¿...?). La modernidad inflige cegueras, como un alud invisible no advierte el velo, que de a poco se nubla desplomado encima de nuestros limitados ojos. Escuchar las mismas canciones, a veces, es perjudicial para la inmediata realidad. Es muy arduo centrarnos en el medio del camino (aunque sea representado por una hilera de baldosas que se interrumpen ente calles, desvíos y placas de cemento - lo atomizado de lo urbano), bien en el centro, mantener el ritmo, aunque debajo de cada paso pueda descansar un precipicio infinito. De todas maneras, el vacío está hecho de algo. Imposible se me haría, a demás de deshonesto, darte mi opinión con respecto a los vacíos. Pero por otro lado, como para seguir yéndome por las ramas - sentá a tus ojos, que te cuento- dice una letra que la ignorancia se paga con ignorancia. Buen negocio queda por hacer entonces.  O tal vez no. Nada implicaría (casualmente), implicar-se. Esto tampoco tiene sentido. ¿Quién tiene la culpa? 
Solo, lo único que te voy a rezar, es que sigo sin entenderme. Encima para eso tengo que explicarte, ¿cómo explicarte entonces?

He vuelto hace poco, y no estoy aquí. No me es fácil elegir qué recordar, como típico sueño entre humo o nubes, entre sonidos que se mueven, pero el movimiento es sordo. Las melodías no me llenan, las obsesiones no me dejan, entonces no existe ese truco de magia en el que si no pensás (tantotodotodotanto), las cosas pasan solas. Y resuena como un eco interno, un poco oxidado y un poco artificial, de esos que se inventan para consuelo propio: eco interno de imágenes, nombres.
Hoy leí que decían : "Sólo falla el que lo intenta". Yo tengo una colección, por lo visto. De fallar, de fallos, de fallarte, de fallarles, de llorar.
¿Cuándo aparecerá el nombre? La palabra, mejor dicho. El tiempo, que enferma, que lo cura, que curte, que silencia, que llena de tumbas, que siembra distancias tupidas- el tiempo que es, siempre es, y desaparece siendo, sin dejar de ser, sin dejar de ser una mandíbula intensa que se siente a través de los dolores, metafísicos, físicos, pasiones pausadas. 
Mientras el tiempo corre, quedamos pausados. Interna, externa, intramundo, planetariamente pausados.

AHORA


nos referimos a Cofasso, a este lugar,que a su manera, es donde la inspiración hace fluir caudales de fuego del arte escrito.