lunes, 15 de diciembre de 2008

Terminaré como luna llena



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Luna llena.

Una noche silenciosa, en la profundidad se esconden mil leyendas sobre todos los astros que la componen, allí esta la luna llena, con su presencia de fantasma guardián misteriosa.
Esa vez, en mis agonías de grises lamentos, y otros sentimientos tistes que él me ocasionó. Pude interactuar con ella.
Siempre con su mirada cautiva y su cuerpo tan bien oculto que deja un rastro en las estrellas...me hablaba como si estuviera por morir, soltando una lagrima y una sonrisa casi al mismo tiempo. Me contó tanto de ella que me sentí el ser mas privilegiado al saber tanto de semejante astro. Pero el crepúsculo y su sol la echaron de esa charla tan interesante.
Recuerdo que un amigo mío había dicho que esa noche estaría muy cerca de aquí, y me recomendó volver a hablarle.
Y entre tantas nubes y relámpagos maltitos que en sombras de ciudad la acechaban encontré su escondite situado en el Cielo. Cuando me dirijo hacia ella un fuerte viento empapa mi rostro empujándome hacia atrás, pero me resistí. Y en un inesperado momento siento que mis pupilas se transformaron en dos estrellas que luego ascendieron al Cielo. Como podría impedirlo? No pude. Me dejé llevar, como si fuera un instinto.
Llegue al cielo y mi rostro se iluminó por completo, recuerdo que un cometa me hizo cosquillas y solté breve risa quedándose marcada en mis rasgos. Mis pestañas comenzaron a transformarse en cráteres que las dibujarían con sus contornos. Mis ojos siempre estridentes, se hundieron llevando su luz al interior de mi cara, que es el secreto de mi radiante blancura. Así comencé…
Cada noche espié el mundo por lugares que no conocía y mientras que los días pasaban mi rostro iba rotando... Pero una vez me desperté sobresaltada. Mi cara miraba completamente hacia una ventana iluminada por la luz una vela. Había un lector que disfrutaba de uno de los libros más importantes de mi vida pasada, y yo tan vulnerable solté una simple lágrima que brilló al caer , el momento coincidió con la mirada perfecta del hombre, que al verme reconoció en mí un detalle, disimule sin vergüenza sobre mi identidad. De pronto una nube amiga me tapo por completa, pero el hombre no me dejo de observar, y así un viento largo, cortó ese misterio.

Ahora las veces que salgo, pocos me miran y me cuentan cosas, como antes yo hacia con mi compañera, que quien sabe donde puede estar su esencia. Otra duda maldita de la que nunca podré escapar. O habré sido yo misma siempre con ese sentimiento de soledad que me aisló indirectamente hasta en lo mas imposible? A veces lo irremediable es lo mejor, y si lo es… creo que tiene su motivo.
Entiendo más cuando soy luna llena porque miles de cuentos aparecen por los rincones, justamente abarcando todo mi nombre y llenando mi cara colmada de cráteres que representaran algún momento de aquellos seguidores fieles que suelen mirar a la luna llena.





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nos referimos a Cofasso, a este lugar,que a su manera, es donde la inspiración hace fluir caudales de fuego del arte escrito.